HISTORIA DE LA CATEDRAL DE SEGOVIA

DSC_6959 Construida entre los siglos XVI y XVIII, la Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y de San Frutos, forma parte del gótico tardío. Es una de las catedrales góticas más tardías de España y Europa. Se erige en pleno siglo XVI, concretamente entre los años 1525 y 1768. En esta época la arquitectura imperante en Europa era ya la renacentista. Es por ello que en la Catedral de Segovia podemos discernir un estilo predominantemente gótico, al ser del gótico tardío, pero ya enmarcado con algunos rasgos renacentistas.

Su belleza y elegancia, así como su fuerza visual y dimensiones, hacen posible su denominación como La Dama de las Catedrales, acuñada por el Presidente de la Primera República Española, Emilio Castelar. Situada en la Plaza Mayor de Segovia, a medio camino podemos encontrar dos monumentos de gran valor histórico y arquitectónico para la ciudad: el Acueducto romano y el Alcázar. Cabe también reseñar que Segovia es una de las ciudades españolas que más iglesias posee.

Cada una de las diferentes piedras que componen la Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y de San Frutos nos revela siglos y siglos de grandiosa historia. La misma historia que impera en toda la ciudad, elegida en 1985, Patrimonio de la humanidad.

En la historia desde la primera Catedral de Segovia hasta la actual podemos distinguir 3 etapas principales:

  • Primera etapa: hasta año 516 d.C

Todas ellas parten de la catedral primera, la más antigua, comúnmente conocida como primitiva. Esta estaba situada en la Alameda del Parral, a la orilla del río Eresma y fue destruida durante la persecución arriana del año 516. Cabe destacar que el Valle del Eresma ya, por aquel entonces, estaba poblado de antiquísimas iglesias.

  • Segunda etapa: siglo XII – 1525 d.C

La segunda etapa empieza en el siglo XII, alrededor del año 1117, trasladándose la ubicación de la nueva catedral frente al actual Alcázar. Según los escritos de los canónigos de esa época, la catedral románica tenía pocas dimensiones y constaba de tres naves, crucero y cabecera con tres ábsides, dedicados a Santa María, Santiago, San Frutos y los santos Juanes. También tenía una cripta dedicada a San Salvador y un campanario de altura similar a la torre del Alcázar.

Una de las primeras noticias sobre esta nueva catedral data del año 1117, cuando el caballero de origen francés pero afincado en Segovia, Domingo Petit, entrega su testamento otorgando parte de su fortuna para sufragar los gastos de construcción de la nueva Catedral de Segovia, lo que deja constancia de que se estaría a punto de empezar la construcción del templo.

Ya en el año 1115, tomó posesión del obispado segoviano Don Pedro de Agen. Esto se produce tras la orden del Rey Alfonso VI de repoblar Segovia en 1085 y la necesidad constituir sus instituciones, entre ellas primordial: obispo y una catedral.

Una vez nombrado obispo a Don Pedro de Agen se dona por parte del Concejo al Cabildo los terrenos entre entre la iglesia de San Andrés y el Alcázar. En este espacio entre el barrio y la fortaleza se construye, además de la nueva catedral de Segovia, un hospital y el Palacio de Obispo. Prácticamente, formaban un espacio en el que el poder político representado por los nobles y el religioso, con el obispo a la cabeza, convivían y decidían conjuntamente.

Alfonso VII recibió la corona en el año 1126, convirtiéndose en Rey de León y de Castilla. Su reinado fue decisivo para la construcción de la catedral. Una vez terminada se consagra el 16 de julio de 1228 por el obispo de Sabinia, pero en el año 1257 se vuelve a consagrar tras varias reformas realizadas en el año 1247.

Segovia desde el siglo XIII vive una época de esplendor gracias a su posición estratégica en la ruta de la trashumancia que la convirtió en un centro de comercio de la lana y de las manufacturas textiles. El rey Enrique IV (1425-1474) vio en Segovia este esplendor y, también, la necesidad de que el poder político y religioso estuviera separado, lo que le hizo pedir el traslado de la Catedral a la Plaza de San Miguel. Solicitud rechazada por el Cabildo.

Isabel la Católica es proclamada reina de Castilla en la Iglesia de San Miguel en Segovia, señal de la importancia que esta ciudad tendría en su reinado. En el año 1520 bajo el reinado de Carlos I y V del Sacro Imperio Romano Germánico, sucesor de la reina Juana de Castilla, empieza la Guerra de las Comunidades (1520-1522) que enfrentó a los comuneros de toda Castilla contra el rey Carlos I.  En el año 1521 el templo fue objeto de numerosos ataques y finalmente en el año 1525 se decretó su ruina por parte del rey debido a su situación y, también, a la necesidad de separarlo de la zona del Alcázar. El claustro gótico fue uno de los pocos elementos que se conservó después de su destrucción.

  • Tercera etapa: 1525 d.C-actualidad

Una vez terminada la Guerra de las Comunidades y aplastados los comuneros, Carlos I de España y V de Alemania obligó al Cabildo a construir una nueva catedral apartada de la residencia regia. Ya tomada la decisión de construir una nueva sede, se elige el emplazamiento y se busca un maestro de obras. En cuanto al emplazamiento, la actual Catedral se construyó en uno de los puntos más altos de la ciudad, en la denominada “Plaza Grande” y sobre el antiguo convento de Santa Clara.

El convento de Santa Clara, que se localizaba exactamente sobre la cabecera, estaba formado por un claustro de dos plantas con sus dependencias, casas, corrales, huertas e iglesia. En los primeros años de construcción de la Catedral de Segovia, que comenzó sobre la actual fachada occidental, esta iglesia sirvió como lugar principal de culto en la ciudad para más tarde ser derruida.

El primer arquitecto que tuvo la Catedral fue D. Juan Gil de Hontañón. Junto a él, trabajaría codo con codo su aparejador García de Cubillas, ambos bajo la atenta mirada del entonces canónigo fabriquero  D. Juan Rodríguez.

La primera piedra se colocó en la fachada occidental el 8 de junio de 1525 y su consagración fue el 16 de julio de 1768 por el obispo D. José Martínez Escalzo, 243 años después de la colocación de la primera piedra. Para abaratar costes se trasladaron algunos elementos de la antigua catedral al nuevo emplazamiento: el magnífico claustro del siglo XV diseñado por Juan Guas y costeado por el obispo D. Juan Arias Dávila; el coro, también del siglo XV, realizado en madera de nogal con los sitiales del rey Enrique IV y su mujer Juana de Portugal, esculturas y pinturas.

Rodrigo Gil de Hontañón, hijo de D. Juan Gil de hontañón, sucedió a su padre como arquitecto de la Catedral. Fallece en 1577 y en ese año ya estaban ejecutadas las trazas de la girola con sus 18 capillas viéndose concluidas en 1607. A Gil de Hontañón le sucede D. Juan de Mugaguren que es nombrado maestro de obras y, entre otras tareas, sería el encargado de la reforma de la Torre en el año 1615.

En conjunto, la última fase de la construcción de la Catedral abarca de 1607 a 1685  y tendrían un papel principal los arquitectos D. Pedro de Brizuela y D. Francisco de Viadero en la ejecución de las trazas del crucero y cúpula, respectivamente. Al exterior, la portada de San Frutos, acceso principal a la Catedral, fue concebida en granito en 1608 pero no se terminó hasta 1633. La ordenación de esta fachada reproduce un esquema reducido de la de San Lorenzo de El Escorial. La imagen de San Frutos, patrón de Segovia, fue tallada por D. Felipe de Aragón en 1611. Otras dos puertas completan las entradas a la Catedral, la del Perdón situada en el oeste y la de San Geroteo al sur.

En el interior de la Catedral podemos encontrar obras que destacan no sólo por la calidad artística sino porque a través de la belleza se habla de la Historia de la Salvación, la más bella historia de amor. Entre estas obras se destaca el Llanto sobre Cristo muerto de Juan de Juni (1571), el tríptico del pintor flamenco Ambrosius Benson (h.1532-36); el Árbol de la Vida de Ignacio de Ríes (siglo XVII), el Cristo yacente de Gregorio Fernández (XVII) o el retablo de José de Churriguera.

En el interior del claustro se puede visitar la Sala Capitular, diseñada por García de Cubillas. Tiene un fantástico artesonado labrado en 1559 y una colección de tapices flamencos en los cuáles se narran escenas de la reina Zenobia de Palmira. En la antesala a la Sala Capitular se puede ver la custodia de plata sobredorada que procesiona el día del Corpus Christi. Seguidamente, una pequeña sala de museo con obras de Sánchez Coello, Pedro Berruguete, entre otros. En la parte central de la sala se encuentra la tumba del infante Don Pedro.

Dentro de la Catedral de Segovia, la luz que atraviesa las vidrieras flamencas envuelve al visitante en un fascinante mundo de color, siempre dentro de la materialidad arquitectónica. Entre los años 1539 y 1544 se elaboran las vidrieras con más valor cuyos autores fueron Pierre de Holanda, Pierre de Chiberry, Walter de Roch, Nicolás de Holanda y Nicolás de Vergara. Diferentes escenas del Antiguo y Nuevo Testamento o de la vida de la Virgen, recuerdan al ser humano que la Catedral evoca al Jerusalén Celeste, el Reino de Dios en la tierra. En la Catedral, Dios se halla misteriosamente presente, es el lugar de la teofanía, de la manifestación de lo sagrado. Así lo dice el Apocalipsis de San Juan “era de oro puro como cristal transparente”. Ya en el siglo XVIII se eliminaron algunas de las vidrieras para sustituirlas por vidrio incoloro y así dar mayor luz al presbiterio y al altar mayor.

El retablo del altar mayor es obra del arquitecto italiano Francesco Sabatini, dedicado a la Virgen de la Paz y realizado en mármoles de varios colores y bronces, de claro estilo neoclásico. Su finalización dio lugar a la consagración de la Catedral en el año 1768.

En este recorrido por la grandiosa riqueza histórica de la catedral cabe reseñar un acontecimiento de gran importancia : el incendio causado por un rayo en el antiguo chapitel de madera, con 25 metros de altura, el 18 de septiembre de 1614. Ello llevó a una reforma completa que influiría en la actual silueta y esbeltez de la Catedral de Segovia. Esta fue posible gracias a las limosnas de las instituciones y del pueblo segoviano. Su estructura actual fue diseñada por el arquitecto barroco Pedro de Brizuela y ejecutada por Juan de Mugaguren. Su coste total fue de 11.000 ducados. Se respetaron los cuatro botareles góticos sobre los que se apoyaba la estructura de madera de caoba americana., aunque este material fue sustituido por piedra.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s